¿El sistema de
pensiones en México es eficiente?
Hablar de pensiones de México o de
cualquier parte del mundo, es tocar un tema eminentemente económico. Tarea de
inicio no tan fácil, dado que por lo regular la educación financiera no es tan
común entre la población y se suele dejar este tipo de discusiones para los
expertos en el área. Algo un tanto contradictorio, pues los efectos de un buen
sistema o de un deficiente sistema de pensiones, beneficia o afecta a la
población entera en su historia laboral y su situación financiera a futuro.
Lo primero que hay que entender es que las
pensiones se refieren a una especie de prestación, privilegio o posibilidad de
contar con recursos económicos para la vejez, principalmente, aunque también se
le conoce como pensiones a otro tipo de ayudas u obligaciones, como las
alimenticias o las derivadas de las indemnizaciones por accidentes laborales,
por ejemplo.
Cuando nos preguntamos por el sistema de
pensiones en México y si este sistema es eficiente, nos referimos al esquema de
pensiones para el retiro de los trabajadores en la etapa de la llamada cesantía
o vejez y que se emana de la contribución de los propios trabajadores y no a
una dádiva por parte del gobierno.
Desde hace ya casi unas tres décadas el
sistema de pensiones que rige nuestro país, pese a sus modificaciones sobre la
marcha, ha sido el de basarse en administradoras de fondos para el retiro,
llamadas AFORE, pues antes de ellas era directamente el gobierno, a través del
IMSS o del ISSSTE, quien administraba los recursos encaminados al retiro de los
trabajadores.
En ambas condiciones históricas es y era
el trabajador quien, con su salario, aportaba un porcentaje de ahorro para su
retiro. En el esquema anterior, el del gobierno como administrador solía darse
al momento del retiro una buena compensación adicional a lo que en la realidad
el trabajador aportaba, pues las condiciones económicas y en no poca medida el
paternalismo del gobierno, auspiciaba con subsidios el monto otorgado al
retirarse y mayores prestaciones dosificadas a lo largo de la vida del jubilado.
La tasa demográfica era menor, la economía nacional tenía otra configuración,
la deuda pública se aumentaba sin pensar en las consecuencias posteriores para
solventarla, el concierto internacional era también otro y con otras
condiciones.
A partir de la década de los 90’s del
siglo pasado se planteó la necesidad de quitar la carga administrativa al
gobierno y emular un sistema similar al que en otros países ya se llevaba. En
ese tiempo se hablaba de la situación en Chile, por ejemplo, país del que se
copió en gran medida el nuevo sistema anclado y fundamentado en las
administradoras de fondos para el retiro. En otras palabras, se privatizó la
administración de las pensiones. A partir de entonces se creó el Sistema de
Ahorro para el Retiro (SAR), con la finalidad de echar a andar este proceso de
privatizaciones de las pensiones y vigilar la emergencia y funcionamiento de
las administradoras. Se abrió la licitación y se crearon las primeras Afores,
algunas de ellas dependientes o pertenecientes a los bancos de entonces; otras,
en cambio, fueron creadas ex profeso para atender directamente el ahorro de los
trabajadores para su retiro. Posteriormente las funciones del SAR fueron
asumidas por una comisión encargada de vigilar, regular y atender las posibles
anomalías, así como llevar la estadística y la orientación a los trabajadores
para que pudieran optar por la administradora de su conveniencia. Esta comisión
tomó el nombre de la CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el
Retiro); asimismo las Afores mutaron o constituyeron apartados especiales para
poder cotizar en la bolsa, procurar mejores réditos para sí mismos y para los
trabajadores y devinieron en las llamadas SIEFORES o Sociedades de Inversión
Especializadas en los Fondos para el Retiro.
Se estableció, por otro lado, una división
generacional por bloque de edades, con la idea de procurar la transición
escalonada por edades para el nuevo sistema de pensiones.
Posteriormente se han ido haciendo cambios
para mejorar el sistema de la administración de estos fondos, como el
establecimiento del ahorro voluntario, la fusión de algunas administradoras
para ser más competitivas en el mercado, aglutinar más trabajadores, etc.
Podemos enumerar los argumentos a favor de
la eficiencia de este sistema:
·
El
sistema en sí mismo está diseñado para beneficiar a los trabajadores, pues el
mayor cuidado de los recursos aportados y administrados representa ganancias de
las administradoras y de las sociedades de inversión. Ninguna de ellas opera
con la finalidad de buscar déficit, sino lo contrario.
·
Los
recursos son invertidos por expertos que hacen estudios en los mercados
financieros y tratan de prever las dificultades a futuro para poder anticiparse
implementando estrategias como la promoción del ahorro voluntario o la fusión
con otras sociedades de inversión.
·
El
ser de origen y de talante privado, no gubernamental, da la solvencia y la
libertad para un manejo seguro de los recursos.
·
Es
eficiente porque se controla el mercado de los recursos para el retiro de los
trabajadores, siempre y cuando éstos estén dados de alta, tanto en el seguro,
como en las afores. Incluso cuando no están adscritos en una afore, hay una
cuenta concentradora administrada por la SIEFORE en convenio con el gobierno,
como lo es Siglo XXI, del IMSS.
·
Es
eficiente porque se salvaguarda la posibilidad de que el trabajador no pierda
sus recursos si por alguna razón en el futuro el gobierno no pudiera solventar
esos mismos recursos, en caso de no ser una inversión controlada por las
SIEFORES.
·
Es
eficiente porque permite jugar con el esquema de financiamiento a futuro
gracias a los ahorros voluntarios, que son los que propician mayores
rendimientos para el trabajador.
·
Es
eficiente también porque, gracias a la vigilancia y regulación de la CONSAR,
las SIEFORES buscan mayores y mejores medidas para el crecimiento de este
sistema, así como una evolución y constante cambio para beneficio del
trabajador, en ese sentido se tratan de hacer esfuerzos porque la educación
financiera de los trabajadores tenga mejores resultados.
Por otro lado, están los argumentos que
podemos enumerar en contra de la eficiencia:
·
No
es eficiente porque no se están previendo dificultades a futuro como la
inversión de la pirámide poblacional, lo que empujará a las SIEFORES a echar
mano de recursos que en el futuro podrán ser inexistentes, ya que se operan con
las aportaciones de la población económicamente activa.
·
No
es eficiente porque, si bien ya no es el gobierno quien administra, las
sociedades de inversión están sujetas a las reglas del mercado, por lo que un
entorno difícil en el mercado puede traerles pérdidas que serán cobradas en
comisión a los trabajadores.
·
No
es eficiente porque la educación financiera es nula y el desinterés del
trabajador, aunado a su ignorancia, puede no impulsar una mejora continua en el
sistema.
·
No
es eficiente porque no se busca el beneficio real para el trabajador, sino la
ganancia en primer lugar de las sociedades de inversión.
·
No
es eficiente porque muchas de las veces no se plantean reglas claras de
operación, funcionamiento, costo y beneficio para los trabajadores.
·
No
es eficiente porque forma parte de un esquema económico sujeto a los vaivenes
de los mercados internacionales y en cualquier momento si el sistema entra en
quiebra, puede perderse el recurso sin mayores seguridades para los
trabajadores.
·
No
es eficiente porque existe mucho rezago en la información para los
trabajadores.
·
No
es eficiente porque puede darse el cambio de esquema de pensión para un
trabajador si por razones de su trabajo o de su entorno laboral muta de una
modalidad a otra y no se le da respuesta para la continuidad a pesar de esos
cambios.
No podemos ignorar los detalles de la operación de este sistema, las amenazas que se ciernen, pues hay quienes consideran que se requiere un cambio y reformar el sistema, ya que se está acercando el tiempo de jubilación de la primera generación del nuevo sistema, así como las consideraciones sobre el tipo de esquema que siguen y algunos cambios que se van operando. Es
un tema por demás importante para la vida y el destino económico de los
trabajadores y del país.
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